La Concejal Fonseca y los gastos reservados del Concejo Deliberante*

0
169
Si Ud. quiere detectar cuándo una persona defiende algo que sabe indefendible, fíjese si sobreactúa.

 

Hoy tuve ocasión de escuchar por internet el discurso de la Concejal Frida Fonseca para aprobar la Cuenta General del Ejercicio 2012. Me pareció que sobreactuaba.

Lo digo, sobre todo, porque defendió en forma más enfática de lo prudente el sistema de “fondos reservados” del Concejo Deliberante.

 

Para mí fue un poco más allá de lo prudente, porque actualmente el asunto está bajo el análisis del Fiscal de Delitos Económicos Complejos Guillermo Akemeier, quien, a diferencia de lo que hizo en otros sonados casos recientes, hasta el momento no archivó la denuncia.

 

El Concejo Deliberante, valga también comentar, no había cumplido hasta ayer con el requerimiento de documentación que se le hizo desde la Fiscalía. No sé hoy.

 

La Concejal Fonseca llegó a decir que la partida exenta de rendición de cuentas “se utiliza para ayudar a la gente”. En este punto, sobreactuación es sinónimo de cinismo.

 

Efectivamente, si nos atenemos al nombre de la partida (“Subsidios, subvenciones y becas”) el Concejo Deliberante compite con la Cooperadora Asistencial en su ayuda a los necesitados. En 2012 más de 11 millones de pesos (más de un millón por mes hábil) habría destinado el Concejo a este loable propósito.

 

El problema es que los funcionarios a cargo no dicen – no lo quieren decir, a pesar de darse por ofendidos – quiénes recibieron esa supuesta ayuda.

 

Raro que en un cuerpo político de 21 miembros, sólo uno (el Presidente) conozca en qué se gastó todo ese dinero, que alcanza para dar una ayuda de 10.000 pesos a 1.100 familias.

 

En todos los puntos centrales de su discurso, cada vez que se requería algo más que verba florida y actitud desafiante, la Concejal Fonseca tuvo que adherirse a las palabras del Concejal Burgos. Sorprende el dato, porque hasta donde sé el Concejal Burgos entró al Concejo como opositor, no como defensor del oficialismo.

 

Entre los argumentos heredados de Burgos, enfatizó Fonseca que “un sistema contable no se organiza en seis meses”.

 

Ya era bastante ridículo el argumento de que no se podía rendir cuentas de los subsidios por no tener un sistema contable (Manolito se infarta si lo escucha).

Pero además hay que decir otras cosas:

 

En primer lugar, Salta fue fundada en 1582. Desde entonces se llevan cuentas.

 

En segundo lugar, Miguel Isa es Intendente desde 2003, y el oficialismo isista preside el Concejo desde hace varios años (desde el 2006 por lo menos).

 

En tercer lugar, no exageremos: las cuentas del Concejo Deliberante son poco más que una libreta de almacenero. No es necesario un premio Nobel de Contabilidad. Alcanza con lo que hay.

 

Basta con una planilla de Excel (y algunos comprobantes, por supuesto) para cerrarles la boca a todos los “demagogos” y “mentirosos” que plantean este punto con deshonestidad para “desestabilizar” la maravillosa gestión de Isa.

 

Como bien resumió el Concejal Carlos Zapata: Pero el poncho no aparece”.

 

Roque Rueda

*Nota de Opinión – Autor: Roque Rueda